viernes, 25 de mayo de 2012

Tio vivo (una historia)

La Historia del Tiovivo




En abril de 1812, el Ayuntamiento de Vitoria autorizó al francés Sebastiani la instalación en el Espolón de un circo de cuatro caballos de madera movidos por una rueda. La atracción infantil fue conocida con los nombres de los caballitos o tiovivo. El origen de este último vocablo tiene que ver con un madrileño llamado Esteban Fernández. Éste se ganaba la vida con unos caballitos instalados en lo que hoy es el paseo de las Delicias. El 16 de julio de 1834, Esteban falleció de cólera, pero cuando era trasladado al cementerio saltó del ataúd gritando: ¡Estoy vivo! ¡Estoy vivo! Desde entonces, su aparato de caballitos tomo el nombre de los caballitos del Tío Vivo


Un carrusel, tiovivo o calesita es un medio de diversión consistente en una plataforma rotatoria con asientos para los pasajeros. Tradicionalmente los "asientos" poseen formas de caballos de madera u otros animales, los cuales en muchos casos son desplazados mecánicamente hacia arriba y hacia abajo para simular el galope de un caballo. Normalmente, la música se repite mientras el carrusel da vueltas.


Según Coromines, la palabra «tiovivo» está documentada en España desde finales del siglo XIX y sugiere que su nombre puede hacer referencia a la «viveza» del «tío» que lo inventó. Una explicación muy extendida sobre la palabra «tiovivo» y que nos parece muy poco verosímil es la que sostiene que se originó el día 17 de julio de 1834 en Madrid cuando se procedía al entierro de un tal Esteban Fernández, propietario de uno de dichos aparatos. En medio del entierro el señor, que resultó no estar muerto, se levantó gritando «¡Estoy vivo!, ¡Estoy vivo!». Según quienes defienden esta teoría, la anécdota se popularizó y dio lugar al nombre con que se conoce al popular ingenio. Además de la inverosimilitud de la anécdota, hay que hacer notar que la palabra «tiovivo» se usa también en los países de Hispanoamérica (incluso en lugares como Nuevo México) por lo tanto, es de suponer que su existencia es anterior a 1834, fecha en la que se había consumado la independencia de la mayoría de ellos. Según Iribarren, en «El porqué de los dichos», la primera noticia que se tiene del tiovivo (aunque con otro nombre) se remonta al 17 de abril de 1812 cuando el Ayuntamiento de Vitoria autorizó a un francés de nombre Sebastiani a instalar en dicha ciudad un circo de cuatro caballos de madera movidos por una rueda. (LinguaWeb.)



Cualquier plataforma rotatoria también se puede llamar carrusel. En un parque de ocio, un tiovivo es nohttp://www.kansastravel.org/caroselmuseum.htmrmalmente simple, la plataforma rotatoria es impulsada por los niños con barras o tiradores con los que los niños pueden agarrarse mientras corren.
En EE. UU., México y Argentina, el carrusel o calesita va en sentido antihorario. En muchos países europeos (Reino Unido, Holanda, etc), los carruseles van en sentido contrario (horario). Las razones para ello son objeto de especulación
Aunque los carruseles modernos están fundamentalmente compuestos de caballos, los carruseles de periodos anteriores a menudo incluían diversas variedades de animales, como perros, caballos, conejos, cerdos y ciervos, por nombrar algunos.
Cualquier plataforma rotatoria también se puede llamar carrusel. En un parque de ocio, un tiovivo es normalmente simple, la plataforma rotatoria es impulsada por los niños con barras o tiradores con los que los niños pueden agarrarse mientras corren. En un aeropuerto, las cintas transportadoras en la zona de recogida de equipajes se suelen llamar carruseles.
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http://www.buenosaires.gov.ar/noticias/?modulo=ver&item_id=3&contenido_id=11771&idioma=es
http://www.kansastravel.org/caroselmuseum.htm
http://www.carouselworks.com/
http://www.kansastravel.org/caroselmuseum.htm
[2]Se desconoce el origen exacto del nombre "Tiovivo". Joan Corominas dice que se utiliza el término en España desde finales del siglo XIX y que podría referirse a la "viveza" del "tío" que lo inventó.[2] Una anécdota muy extendida dice que, en 17 de Julio de 1834, Esteban Méndez, el propietario de uno de esos aparatos, estaba siendo llevado en entierro, y se levantó de repente gritando "Estoy vivo!, Estoy vivo!".[2] Esa anécdota parece inverosímil ya que el término se usa en Latinoamérica, y muchos países latinoamericanos ya se habían independizado de España en 1834, por lo tanto resultando difícil que se transmitiese el nombre a estos.